lunes, 4 de diciembre de 2017

Retiro de Adviento – 2017


Una joven trata de encender lumbre en el hogar. Parece que la leña está un poco húmeda, y se afana concentrada en lograr una pequeña llama. Cuando por fin lo logra, siente una corriente de aire en la cara. Aterrada, mira al fuego y lo protege para que no se apague. Y algo cambia. Para siempre. Y no sólo entre los muros de su casa familiar, sino a lo largo de los cuatro puntos cardinales de nuestro ancho mundo. El ángel Gabriel le comunica una buena noticia que la inquieta, que le produce miedo, un rechazo inicial cuajado de dudas. Pero da un sí definitivo.

Pasado un tiempo, después de algunos preparativos pues el viaje es largo, se pone en camino. Atraviesa valles y collados, y una alegre madrugada ve a lo lejos el candil de alguien que sale a su encuentro. Ha presentido su llegada y ha saltado de la cama. No puede esperar a celebrar con su prima que está embarazada, ella, ya mayor, ya perdida la esperanza. Y las primas se abrazan felices, y los niños que esperan sienten también que algo pasa.

Una noche fría, un cielo estrellado. De pronto se aviva el fuego que ilumina los rostros de un puñado de pastores. Sucede algo insólito: unos ángeles bajan del cielo y anuncian paz. Les hablan de un niño que nace pobre y está destinado a reinar. Todos se van acercando al fuego para encender antorchas y lámparas de aceite, y se encaminan hacia la gruta donde el llanto de un recién sobrecoge en el silencio de la noche.

Nosotros también quisimos reunirnos alrededor de la luz del Evangelio y compartir un Retiro de Adviento. Es necesario estar alerta, profundizar en el misterio que pronto sucederá. Hay que hacer silencio para que la atención se centre en la luz que ilumina un pesebre, que no se despiste con flashes, con fuegos artificiales, con bengalas que pronto se apagan.

Y en una tarde de risas entorno a un tablero, también llegó hasta un grupo de amigos que saben compartir momentos de ocio, por qué no, la llama azul de un mechero de la marca Bic ;-)

domingo, 26 de noviembre de 2017

'Porque estuve en la cárcel, y vinisteis a verme' (Mt 25, 36).

Nuestra experiencia de la visita a la cárcel de Brieva para dar nuestro testimonio de la peregrinación a Tierra Santa. Agosto 2017.


Recibimos una invitación de la Pastoral Penitenciaria para dar nuestro testimonio en la cárcel de Brieva de la peregrinación que habíamos hecho a Tierra Santa este verano. 
Fue algo inesperado, a lo que había que responder en pocos días, casi sin tiempo para prepararlo.

Algunos tuvimos ciertas resistencias. Nunca habíamos estado en una cárcel. No sabíamos bien qué íbamos a decir ni qué se esperaba de nosotros.

Pero detrás de esta invitación estaba tu llamada, Señor. Y, como siempre, Tú precedes en toda misión, y nos precediste en ésta.

Y llegó el día, un jueves por la tarde.

Primero tomamos un café con algunos miembros de la Pastoral Penitenciaria. Nos contaron su labor en la cárcel. Nos impresionó su entrega, su dedicación, su amor por la misión que allí desempeñan.
Después nos dirigimos a la cárcel: los controles de seguridad, las puertas enrejadas, el patio con su alto muro y su alambrada, el gran pasillo desde el que se ven las puertas de los módulos, la estancia que hace las veces de capilla, y la biblioteca, donde íbamos a dar el testimonio. Colocamos el proyector y esperamos.

Y entonces llegaron ellas, las internas. Los miembros de la Pastoral Penitenciaria nos presentaron. Las internas nos recibieron con un aplauso. Y comenzamos a dar nuestro testimonio.
Nos impresionó la atención de las internas, su agradecimiento hacia nosotros, que tan sólo habíamos preparado una presentación de fotos en poco tiempo y estábamos contándoles nuestra experiencia de la peregrinación.

Y al acabar pudimos ver incluso la emoción debida al agradecimiento de algunas de ellas. Esto nos tocó el corazón.

Después algunas se acercaron a nosotros, nos saludaron, nos contaron algo de sus vidas. Se respiraba la gratitud que sentían de que hubiéramos pasado ese pequeño rato allí con ellas.
Para nosotros esta visita a la cárcel ha sido una experiencia que nos ha impresionado.
Queremos daros las gracias a los miembros de la Pastoral Penitenciaria: nosotros os dimos nuestro testimonio de la peregrinación a Tierra Santa, pero vosotros sois un testimonio vivo del amor gratuito de Dios.

Y gracias a vosotras, las internas, nos ha conmovido vuestro agradecimiento y emoción.
Señor, en Tierra Santa sentimos Tu presencia a través de los lugares santos, donde Tu viviste.
En la cárcel de Brieva hemos podido verte presente en ellas, las internas… "porque estuve en la cárcel, y vinisteis a verme".

lunes, 31 de julio de 2017

La oportunidad en tus manos: cinco panes y dos peces

Peregrinación a Tierra Santa – Julio de 2017

Pasaporte, libro de oraciones, sombrero, crema solar… la maleta casi hecha y el viaje que comienza. Y oyes una tímida voz que susurra entre la multitud: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces” (Jn. 6, 9). Y así te sientes tú, como aquel chico, con las manos llenas de promesas y expectativas, con los billetes de un vuelo a Tel Aviv y una semana de peregrinación a Tierra Santa por delante, pero no sabiendo muy bien si estarás a la altura, si allí encontrarás lo que buscas: una presencia, unas huellas, una voz.

Los últimos whatsapp antes de embarcar te hablan de intenciones y oraciones. Las palabras de tus familiares y amigos se agolpan en la pantalla del móvil cargadas de recomendaciones: “Ten cuidado”, “¿Has visto las noticias?”, “Está un poco revuelto todo por allí, ¿no?”, “Cuídate”. Y cargas la mochila a la espalda y sobrevuelas un Mediterráneo tan bello desde la altura, pero que guarda en sus aguas los sueños rotos de los que nunca encontrarán refugio.

Un golpe de calor húmedo te recibe, y tus ojos van de los setos de flores que rodean el aeropuerto al polvo que cubre viviendas inacabadas y carreteras llenas de un tráfico gritón y caótico. Y comienza el camino: las Eucaristías preparadas con tanto mimo, los cantos tan bien entonados y escogidos, las homilías de nuestros pastores y amigos acertando en el centro de la diana, las canciones de siempre que ahora cobran un nuevo sentido (¿seremos capaces de volver a cantar “qué alegría cuando me dijeron…” sin que el recuerdo emocionado de la visión de la muralla de Jerusalén malogre alguna nota?), los pasajes bíblicos recreados (nunca sonó más fiera la voz de Goliat provocando a David) y los pasajes evangélicos encarnados (los inocentes del Hogar del Niño Dios de Belén). Y el corazón se va llenando de momentos hasta que estalla el dique, cada uno sabe en qué instante sus aguas desbordaron: las lamparillas meciéndose sobre la Piedra de la Unción, la casa de María donde Ella decidió y la del hombre justo que la acogió, la estrella que marca el lugar donde el llanto del Niño Dios estremeció a rudos pastores y a hombres sabios, la piedra que rodó dejando a la vista un sepulcro desnudo, los tableros donde los soldados se jugaban la vida de los condenados (a tan pocos metros de donde la vida sigue valiendo poco más que un juego), los olivos que arroparon el sueño de unos discípulos cansados, la roca que recogió el llanto de un hombre angustiado, el viento sobre el mar de Galilea que levanta pequeñas olas y arrastra una canción que habla de un pescador de hombres, la ladera de un monte donde Dios mostró su rostro, sacramentos renovados junto a una tinaja donde el agua siempre se vuelve vino, o en el cauce donde el nazareno esperó su turno para recibir el Bautismo.

Donde un peregrino se estremece en la prisión que fue testigo del miedo de nuestro Señor, donde soldados y vendedores contemplan a un grupo ascendiendo la Vía Dolorosa, donde un chico vestido de negro ha perdido el sentido (¿o lo ha ganado?), donde un joven arroja una piedra que se transforma en ramo, donde las juntas de los sillares de un viejo muro recogen tantas oraciones en tantos idiomas de tantas confesiones, donde escuchas al Resucitado pronunciar tu nombre y gritas “¡Maestro!”, donde te pregunta hasta tres veces si le amas y tú recuerdas las veces que le has fallado y sientes su amor infinito, donde un hombre gritó desde una cruz y nos dio la mayor lección de amor de la historia… allí se queda un pedacito de ti.

Haces el equipaje de vuelta, y cuando llegas a casa y abres la maleta, entre la ropa sucia y arrugada, entre los regalos para esos seres queridos que tanto han estado pensando en ti y tú en ellos, ves cinco panes de cebada y dos peces que el galileo ha colado, y que han conseguido sortear los estrictos controles de seguridad. De ti depende que se puedan multiplicar, tú decides si eres un muchacho atolondrado que no sabe qué hacer con ellos, o si optas por llevar a todos los rincones el relato de tu experiencia. Él ya te ha regalado el don de ser tú mismo su propia Palabra.

BCM

Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces;pero ¿qué es eso para tantos? - Jn6, 9

[Actualización] Este post tambien está en el blog de la Comisaría de Tierra Santa. Provincia de la Inmaculada, incluyendo testimonios. 

miércoles, 15 de marzo de 2017

Retiro de Cuaresma 2017 – Buenafuente del Sistal

Cuántas veces Dios nos sacude con cariño para desinstalarnos. A veces se vale de un Retiro para sacarnos a la intemperie. Y además, en pleno retiro, decide ponerle un velo a la primavera para que no nos acomodemos: baja diez grados la temperatura, y cambia los primeros trinos y los brotes incipientes, por ráfagas de lluvia salpicadas de copos de nieve.

Hasta Buenafuente del Sistal nos empujó esta vez esa fe que nos sostiene, y que tantas veces mantiene un pulso con nosotros. Y es que en esa tensión transcurre la vida de quien decide acudir al Señor. Nadie nos traza un mapa, nadie nos protege de la adversidad. Pero en el camino siempre hay respuestas, rincones confortables y compañeros de viaje. Y también una mochila cargada de nuevas preguntas.

Comenzó el retiro con una vuelta a los orígenes (Mc 1, 14-20). Éramos un puñado de pescadores "enredados en sus redes". Algunos faenando solitarios en sus barcas. Otros en grupos de dos, de tres, en cada embarcación; acaso buscando el calor o el valor de la compañía. Pasó el Señor como pasa siempre, con sigilo y ternura… y cada uno dio una respuesta a su llamada.

El sábado nos planteó la pregunta decisiva: "¿Quién decís que soy yo?" (Mc 8, 27-38) Y examinamos lo desvirtuada o lo clara que tenemos su imagen. Y descubrimos con cierto asombro que es en la oración, en ese diálogo-confrontación, donde intuimos tanto al Señor, como a nosotros mismos.

Con la certeza de que en el íntimo diálogo siempre nos encontraremos con Él, subimos al Tabor (Mc 9, 1-13). Y allí hallamos mayor consuelo. Jesús se transfiguró y todos quisimos construirle una tienda. Un lugar donde estar siempre con Él, donde ver ese rostro luminoso que tantas veces se escabulle, para no tener que seguir preguntándole quién es, al que anda sobre la nieve. Y nos transformamos en vidrieras habitadas por la luz de Dios. Y vimos qué fragmentos del cristal están más dañados por el tiempo, arañados por las ramas de los árboles, sucios de polvo y lluvia. Conscientes de que siempre hay reparación para los vidrios deteriorados.

Decididos a dejarnos transparentar, cada día más, por la fuerza del Señor, bajamos del monte… y allí nos encontramos con el necesitado. Y rogamos al Maestro que aumente nuestra fe para poder servir al prójimo (Mc 9, 14-29).

Y unos pequeños y observadores ojos negros nos estuvieron interrogando en cada comida. Mirándonos uno a uno desde su inocencia. Enfrentándonos a esa primera sonrisa con la que los niños nos saben ganar. Acaso el Señor nos puso los ojos de una niña para enseñarnos cómo debemos mirarle a Él: con ilusión y sorpresa, con intriga y ganas de dejarnos conquistar.

Como siempre, nuestro agradecimiento a Raúl y a Gaspar, sacerdotes que tan bien saben pastorearnos y ayudarnos a saltar lindes, a sortear rocas, a vadear ríos y corrientes… a crecer, en fin, en la fe.


viernes, 30 de diciembre de 2016

Caminando con un Sentido – Peregrinación A Tierra Santa

Cualquier viaje se hace en dos sentidos: hacia fuera, para descubrir nuevas culturas, y hacia dentro, para enriquecer nuestro conocimiento. Ser peregrino es aún más. Es eliminar ese peso que lastra la mochila y echar a andar saliendo de lo confortable. Es disponer un espacio en nuestra y cabeza y nuestro corazón para acoger lo que Dios nos quiere mostrar.

Ésta es la peregrinación que nosotros proponemos. Del 17 al 24 de julio estaremos en Tierra Santa conociendo un poco más a Jesús, para conocernos de este modo un poco más a nosotros mismos.

Si quieres más información escríbenos a jpc.avila@gmail.com y resolveremos tus dudas.

17 Julio (Lunes): Madrid / Tel Aviv / Nararet

Presentación a la hora y lugar acordados para realizar los trámites de facturación y embarque en vuelo regular con destino a Tierra Santa. Llegada a Tel Aviv. Asistencia en destino y traslado a Nazaret, cena y alojamiento.

18 Julio (Martes): Monte Tabor / Caná De Galilea / Nazaret

Desayuno. Peregrinación a la cima del Monte Tabor, donde descubriremos al Señor transfigurado. A continuación, visita a Caná de Galilea y oración por los novios y matrimonios del grupo. Vuelta a Nazaret y almuerzo. En Nazaret visitaremos la Gruta de la Anunciación y la Casa de la Sagrada Familia, además de otros lugares santos. Cena y oración en diversas lenguas con los cristianos de Nazaret. Alojamiento en Nazaret.

19 Julio (Miércoles): Lago Tiberiades / Cafarnaum / Río Jordán

Desayuno y salida hacia el Monte de las Bienaventuranzas, donde el Señor pronunció el Sermón de la Montaña. Visitaremos el lugar de la multiplicación de panes y peces, aparición de Jesús en Galilea, y Cafarnaúm, la “Ciudad de Jesús”. Travesía en barco por el Mar de Galilea y almuerzo a orillas del Lago, donde podremos comer “el pez de San Pedro”. A continuación, renovación de las promesas bautismales en el río Jordán, regreso a Nazaret: cena y alojamiento.

20 Julio (Jueves): Desierto del Negev / Mar Muerto / Jericó / Betania

Desayuno y salida hacia Ein Gedi, “la fuente de la gacela”. Tiempo para disfrutar del desierto y del baño en el oasis y en el Mar Muerto. Almuerzo junto al Mar Muerto. Visita a Jericó, “la ciudad más antigua del mundo”, y traslado a Betania, la ciudad de los amigos de Jesús: Marta, María y Lázaro. Continuación hacia Belén, llegada, cena y alojamiento.

21 Julio (Viernes): Belén / Ain Karem

Desayuno y salida hacia Ain Karen para visitar los Santuarios de la Visitación de María a su prima Santa Isabel y el Santuario de San Juan Bautista. Visita a la pequeña aldea cristiana de Bet Sahur, donde se halla el Campo de los Pastores y llegada a Belén. Almuerzo. Visita a la gran Basílica de la Natividad, levantada sobre la Gruta del Nacimiento. Cena y alojamiento en Belén.

22 Julio (Sábado): Jerusalén: Monte de los Olivos / Vía Dolorosa

Desayuno. Recorrido por el Monte de los Olivos: Betfagé, lugar de la Ascensión, basílica del Pater noster, Sta María Magdalena, y Getsemaní en el Torrente Cedrón, Basílica de la Agonía y Huerto de los Olivos. Gruta de la Tumba de la Virgen. Almuerzo. Por la tarde, atravesaremos el barrio musulmán y cristiano de la Ciudad Vieja de Jerusalén: Iglesia de Santa Ana (Piscina Probática). Recorrido siguiendo los pasos de Jesús por la Vía Dolorosa hasta el Santo Sepulcro. Cena y alojamiento.

23 Julio (Domingo): Jerusalén: Monte Sión

Desayuno y salida para visitar el Monte Sion: el Cenáculo donde Jesús celebró la última cena con sus discípulos y la Basílica de la Dormición de María. Entrada en la ciudad vieja por la Puerta Sion y recorrido por el barrio armenio y judío, visitando el antiguo Cardo Máximo y el muro de las Lamentaciones. Comida y tarde libre. Cena y alojamiento en Jerusalén.

24 Julio (Lunes): Jerusalén / Tel Aviv / Madrid

A la hora que se indique, traslado al aeropuerto de Tel –Aviv. Trámites aduaneros y embarque en vuelo de línea regular con dirección Madrid. Llegada, traslado a nuestros lugares de origen y fin de nuestros servicios.



lunes, 28 de noviembre de 2016

Del miedo a la alabanza

Del miedo a la alabanza
Lc 2, 1-20

El ángel que anuncia la buena noticia contacta con cada uno de nosotros. Se cuela en lo cotidiano, nos sorprende en diferentes circunstancias y en un momento vital concreto. Y cada uno se pondrá, o no, en camino a Belén. Eso es el Adviento. Esa fue la experiencia que vivieron unos pastores. Eso mismo vivió el pastor Esaú en la noche del nacimiento de Dios. Tú lo vivirás a tu manera. Te encaminarás hacia el portal con miedo, o con alegría, o con esperanza… ¿quieres saber cómo lo vivió Esaú?

Arrodillado sobre la paja, Esaú ya no siente miedo. Una alegría inmensa llena su corazón. Una paz que nunca recuerda haber sentido. No puede dejar de mirar a un niño que encandila a todos, entre pucheros y balbuceos. La madre es muy joven, más o menos de la edad de Esaú, y está exhausta, pero no aparta ni un segundo su mirada del pequeño. El padre, unos años mayor, contempla a su familia con ternura, y procura la comodidad tanto de la madre como del niño. Esaú no sabe muy bien qué hacer. Ve a los otros pastores, rudos y malencarados, llorar de emoción, y se siente profundamente conmovido. Ha llevado consigo a un cordero recién nacido que se revuelve tratando de escapar. Lo pone, como ofrenda, a los pies del niño, mientras recuerda cómo comenzó esa noche que, ahora lo sabe, no es una noche más.

Hace tan sólo unas horas Esaú observaba cómo sus compañeros dormían tendidos en el suelo. Cubiertos con mantas de lana de oveja roncaban junto a la hoguera. Él es el más joven, con apenas quince años, y se siente algo inquieto. De vez en cuando mira al cielo, negro como los ojos de Raquel, que le tienen fascinado. Para apartarla de sus pensamientos coge un trozo de madera y comienza a tallar un animalito para su hermano Daniel. Echa de menos a su familia, no le gusta vivir así, a la intemperie. Tampoco le gustan los otros pastores, y eso que son los antiguos compañeros de su difunto padre. Pero son malhablados y mentirosos, de poco fiar. No le extraña que en los pueblos por donde pasan los rehúyan. Los ven casi como a salteadores de caminos. No se siente parte del grupo, y aunque es el único oficio que conoce, tampoco le apasiona.

Sus pensamientos vuelven a enredarse en los ojos de Raquel, cuando las llamas de la hoguera son azotadas por una ráfaga de viento. Esaú observa que los olivos no se mueven, tampoco su pelo… no hace viento… en cambio las llamas oscilan como si hubiera una brisa a ras de suelo. De entre el fuego surge una figura. Siente un miedo atroz y su instinto le hace zarandear a los dos hombres que reposan junto a él. Todos los pastores van despertando, uno a uno. Todos aturdidos, muertos de miedo. No entienden qué sucede. Luz y viento confluyen en la figura de un ángel.

"No temáis, pues os anuncio una alegría, que lo será también para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador".

Y habla de un niño acostado en un pesebre. Pero qué locura es ésta, un niño no nace en un establo. Les alienta a ir a visitar al recién nacido, mientras otros ángeles cantan, dan gloria a Dios y les desean paz a la vez que ascienden al cielo.

Ni Esaú ni la docena de pastores que presencian la escena comprenden qué pasa. Todos a una se ponen en camino hacia Belén. A esas horas las calles están desiertas, pero ven luz en la posada. Allí preguntan por un recién nacido. El posadero, atónito, les dice que ha oído gritos de una mujer procedentes de un establo, que tal vez allí está una joven embarazada que unas horas antes pasó por la posada, y que parecía apurada. Los pastores se miran: establo, pesebre… eso ha dicho el ángel. Hacia allá se encaminan. Esaú el primero. La ansiedad puede más que el temor.

Y ahora permanece arrodillado mirando al pequeño. No quiere que pase ese momento. El momento que tras el Adviento todos vivimos contemplando al Niño. Renovando esperanzas, acallando los mismos miedos que sintieron los pastores. Nuestro corazón dejándose inundar por los primeros latidos del corazón de un Niño pobre que nace lejos de un hogar. Los primeros latidos del corazón de Jesús.


miércoles, 21 de septiembre de 2016

Remando mar adentro

Convivencia de programación de curso - Navaluenga, 17 de septiembre de 2016
Algo tiene septiembre de olor a despedida, de estación de tren y pañuelo al viento. Pero también tiene aroma de comienzo: olor a lápices y a libros nuevos.
El pasado 17 de septiembre nos reunimos en Navaluenga para un comienzo (tras una triste despedida, la más triste de todas). Se nos propuso un texto precioso para la meditación: Lc 5, 1-11. Tanto dio de sí la reflexión, que ahora septiembre huele a barca que se adentra en el mar. A redes tendidas al sol del membrillo. A brega nocturna, a desilusión por la falta de resultados, como cuando uno no encuentra su camino a pesar de haber luchado por ello. Pero finalmente surgen las redes repletas de peces, y la maleza que desdibujaba el camino se va abriendo.
La Eucaristía de campaña siempre es un regalo. Y si es en compañía de amigos, mejor aún. Amigos viejos y nuevos amigos, pero siempre amigos.
La comida compartida bajo el enramado de los árboles. ¡Todo sabe tan rico en el campo!
Y la tarde programando el curso; rompiendo rutinas, estrenando proyectos: oración, excursiones, retiros, Eucaristías, películas, lecturas... todo para hacer más grupo, para crecer en número y en profundidad. Para acercarnos siempre a Aquel que nos dice dónde echar las redes. Aquel para quien ningún mes del año es una despedida, porque siempre está en la orilla esperando darnos un abrazo de bienvenida.

miércoles, 9 de marzo de 2016

RETIRO DE CUARESMA 2016 - San Pedro de Cardeña (Burgos)

Tal vez no fue casualidad que casi todos nos perdiéramos camino del Retiro. Si Jesús desenmascaró al maestro de la Ley, quizás también quería ponernos a cada uno de nosotros frente a nuestra realidad, despojarnos de nuestras seguridades en rotondas y desvíos, a golpe de ráfagas de lluvia y viento. Así nos acercamos más desvalidos, más inocentes, a la Palabra. Y es que allí no valen tus estudios, ni tu imagen, ni tu profesión; allí sólo eres un corazón con un bolígrafo frente a un folio en blanco, tratando de interpretar el mensaje de la Palabra de Dios.
Y en este extraño taller de fin de semana hemos aprendido a construir prójimos como si fuéramos artesanos. Como actores hemos interpretado papeles tan diversos como el de un hombre tendido en el camino de bajada a Jericó, un levita, un samaritano, o un posadero. Que no nos confunda la idea de “taller”, ni de “interpretar papeles”; el Espíritu nos ha alentado a profundizar en cada una de nuestras tareas, nada es superficial ni accidental porque todo está inspirado por Dios. Todo tiene un sentido en el hoy, y lo tendrá en el mañana porque ya es parte de nuestro camino, y no dejamos las zapatillas a la puerta, ni tenemos la necesidad de equiparnos en Decathlon... vamos bien pertrechados por los dones del Espíritu. 
Cada uno habrá sido tocado por un mensaje diferente, pero parece que hay una llama común que nos quiere encender para que seamos misericordiosos, para que compartamos parte de la misericordia que el Padre ha derramado gratuita y abundantemente sobre nosotros.
Gracias a Raúl y a Gaspar por guiarnos, por dar un nuevo contenido a palabras que ahora resonarán diferentes a nuestros oídos: denarios, aceite, vino, Jericó, Jerusalén, cabalgadura… Gracias también a la comunidad de monjes del monasterio por acoger nuestra humilde historia personal y permitir que engrose un poquito la sólida historia de aquellos muros siempre abiertos. BCM

miércoles, 12 de agosto de 2015

#EEJ2015

Cayeron como una lluvia de confetis sobre la ciudad. Confetis azules en su mayoría, aunque con el paso de los días muchos fueron cambiando de color. Sólo unos cuantos, los más voluntariosos, se resistieron a modificar su color original: el naranja. Pero todos ellos eran confetis nada comunes: lo normal es que el viento los lleve y los traiga a su placer, los arrastre por el suelo y acaben sucios y arrumbados en las esquinas, pues sólo son pequeños trozos de papel, sin ninguna personalidad. Éstos eran diferentes: todos estaban dotados de libertad, de voluntad propia y de una seña muy particular de identidad: se arremolinaban a los pies de una enorme cruz rosada, casi del mismo color que algunas lunas de agosto.

Durante cuatro días han volado por parques, jardines, iglesias, ermitas, pabellones, colegios. Mucho antes de su llegada, las piedras de la muralla empezaron a murmurar; como ancianas que son, guardan buena memoria del pasado, y aún recordaban aquella eucaristía presidida por San Juan Pablo II. Unas a otras fueron comunicándose la noticia, y las piedras hablaron con las briznas de hierba que habitan la ladera del lienzo norte de la muralla, y sintieron la misma excitación: unos nuevos peregrinos, esta vez más jóvenes, estaban a punto de convivir con ellas.

Y piedra y hierba vivieron con expectación el encuentro, y no quedaron defraudadas. Hasta ellas llegaron las risas de la convivencia, los gritos de los conciertos, el silencio de la vigilia.

En la eucaristía final, todos los confetis fueron lanzados de nuevo al viento. Por centenares han llegado a sus lugares de origen, y tanto allí como en esta Ávila que ahora los añora, han dejado un mensaje: que la Iglesia está viva, que son muchos carismas los que la conforman, que hay espacio para todos, y que es tiempo de soñar, y como decía la Santa, de caminar, con determinada determinación, hacia Cristo.

Por BCM

viernes, 3 de julio de 2015

Revisión de curso. 2014–2015.

JPC – Monasterio de la Conversión

Cuando no somos capaces de ahorrar decimos que tenemos un agujero en el bolsillo. El 22 de diciembre, una de las frases más repetidas por los afortunados que ganan algún premio en el sorteo de la lotería, es que emplearán parte del dinero en “tapar agujeros”. Está claro que los agujeros no gustan, que denotan la falta de algo esencial, que representan ausencia o soledad. ¡Hasta cuando alguien, contra todo pronóstico, encuentra pareja, decimos aquello de “siempre hay un roto para un descosido”!

Por eso, la cruz de la imagen provoca cierta confusión, cierto desasosiego que se calma enseguida... es una cruz con un agujero en medio. Si ya la cruz es de por sí impactante, además, se le suma una ausencia, un trozo de madera hueco... pero resulta que no es un espacio cualquiera, es un corazónn, y un corazón que sangra. Por ti y por mí. El Señor, lejos de abandonar la cruz y dejar en su lugar el triste vacío de un agujero, lo que deja es un espacio, sí, pero un espacio lleno de amor.

Y al amor de esa cruz agustina tuvimos la reunión de revisión de curso del grupo JPC, en el Monasterio de la Conversión. Las angelicales voces de las hermanas que allí dedican su vida a Dios, fueron capaces de sofocar el intenso calor del Valle del Tiétar. Una mañana productiva, con esa promesa de “estad alegres por que vuestros nombres están escritos en el cielo”. Una comida alegre y abundante, celebrando el cumpleaños especial de alguien también muy especial, y un fin de jornada refrescante al pie de la muralla, que brillaba con renovada alegría en la noche abulense. Buen colofón para un buen año, y buen primer verso para el resto del poema que se escribirá, si Dios quiere, en el curso 2015-2016.

lunes, 9 de marzo de 2015

Retiro de Cuaresma 2015. Buenafuente del Sistal.

Es de noche, la carretera se estrecha cada vez más. Piedras invisibles saltan contra la carrocería del coche, algún animal se cruza. Vamos entre montes. Se llega a esa conclusión porque el paisaje se reparte de la siguiente manera: si miras a la altura de tus ojos, una negra espesura, y si levantas un poco más la mirada, miles de estrellas. Por fin una luna de melocotón surge entre dos trazos horizontales, y hacia ella vamos, enorme y apetitosa como un queso. Porque también hay hambre...
Y llegamos, porque no hay mejor GPS que esa sed que nos acerca, de noche, hacia la verdadera fuente.
Y durante dos días nos instalamos en uno de esos insólitos lugares que aún quedan, donde la orografía se ríe de las antenas de telefonía móvil, y el consejo es que dejes de intentar comunicarte con el mundo, porque hay mil trabas para hacerlo.
Allí has ido a escuchar el silencio. Por el día sólo roto por el zumbido de las abejas, los graznidos de aves migratorias, algún pájaro carpintero acondicionando su nido. Y noche y día, sempiterno, ese tañer metálico de los rezos. Maitines, Laudes, Tercia... ese canto de alabanza, esa súplica.
Y desmenuzando los sentimientos de dos hermanos, va pasando el tiempo. La puerta entreabierta del padre, que ni un tornado es capaz de cerrar de un portazo. Las sandalias gastadas del hijo menor, el abrazo del padre, nuestras reflexiones, nuestros momentos de compartir de la mano de Raúl y de Antonio.
Nos dijeron que Buenafuente no está construido sobre la base de ninguna aparición milagrosa. Tampoco sus aguas han producido curaciones inexplicables. Pero allí sí que ocurren milagros. Hay un eterno murmullo de agua horadando el silencio. Esa agua que brota de las profundidades, que es el agua de vida que verdaderamente apaga la sed que hasta allí nos llevó. Surge entre los lienzos de una iglesia románica, y allí van a dar todas nuestras risas, nuestras lágrimas, nuestras alabanzas, nuestros ruegos. Allí se juntan con el agua que viene de Dios, y se convierten en arroyo, luego en riachuelo. Y de río en río van navegando hasta el mar. Allí se transforman en una inmensa y salada acción de gracias. Gracias al Señor por permitirnos estos momentos de reflexión, gracias por regalarnos estos momentos de convivencia y oración.



martes, 3 de marzo de 2015

Una forma diferente de salir a la montaña. ¿Nos acompañas? (segundo intento)

La propuesta que os hacemos ahora es la misma que la que os hicimos hace unas semanas. Se trata de una salida a la sierra de Guadarrama (Cabezo Lijar), teniendo escasa dificultad, a la cual sigue invitado todo aquel que quiera. Aqui se ruega confirmar la presencia, ya sea por correo: jpc.avila@gmail.com, faceebook /jpc.avila, twitter @jpcavila o whatsapp (646178223).

¡Os esperamos!
Una forma diferente de salir a la montaña. ¿Nos acompañas?

viernes, 30 de enero de 2015

La Catedral: piedras que hablan.

Lo prometido es deuda. El próximo 8 de febrero, descubriremos los secretos encerrados en la Catedral de Avila. Si te animas a acompñarnos, estaremos a partir de las 12:30 (+info en jpc.avila@gmail.com, como en nuestra redes, twitter, facebook y en whatsapp 646178223)


jueves, 22 de enero de 2015

Una forma diferente de salir a la montaña. ¿Nos acompañas?

El próximo día 1 de febrero os proponemos una salida a la montaña un tanto especial. Será una expedición de escasa dificultad por la sierra de Guadarrama (Cabezo Lijar), a la cual os invitamos a todo aquel que quiera.
Si decides acompañarnos, por favor haznoslo saber lo antes posible, tanto en el correo: jpc.avila@gmail.com, como en nuestra redes, twitter, facebook y whatsapp (646178223)

[Editado] Esta salida queda aplazada por las condiciones metereologicas. Pedimos disculpas a todos los que os habeis apuntado.

Convivencia Valsordo

Convivencia Ermita Virgen de Valsordo (Cebreros)

22-09-2012

Inauguramos este Blog de Jóvenes Profesionales Católicos de Ávila, grupo perteneciente a la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Ávila, con la jornada de convivencia que ha marcado el inicio del curso 2012-2013.
Esta ha tenido lugar en la Ermita de la Virgen de Valsordo, en el pueblo abulense de Cebreros, un paraje fantástico en el que hemos compartido una agradable comida.
Entre las actividades que hemos llevado a cabo, destaca la programación general anual del curso que empieza, así como la revisión de todo lo vivido en este periodo veraniego

Ilusión y ganas, son dos adjetivos que podrían definir este comienzo de curso, cargado de nuevos proyectos y con la dinámica de trabajo que tan buenos resultados dio el curso pasado. Fruto del buen hacer anterior, hay que destacar la consolidación del grupo, el aumento de los participantes y el deseo de seguir creciendo en la Fe como grupo, a través de las distintas actividades que se han propuesto.
Que el Espiritu Santo nos ilumine en nuestra labor y con la protección de María, nuestra Madre, seamos capaces de lograr, en este curso que empieza, un mayor acercamiento a Dios.